Archivos de la categoría Miscelánea

Tetas

Las tetas del verano no han sido, esta vez, las de alguna vedette llenando la pantalla de TV en primer plano para su posterior repetición al infinito en programas de chimentos, noticieros, revistas de actualidad y suplementos de espectáculo; sino la de tres jóvenes cuyo nombre no se conoce -y sus tetas, vaya paradoja, tampoco, gracias a una prolija edición sobre los videos improvisados que recogieron la escena-, tres jóvenes, decía, que decidieron desabrocharse el corpiño en una playa de Necochea, para escándalo e indignación de la familia argentina reunida en el balneario de marras.

alguien quiere pensar en los niños? Sigue leyendo Tetas

Gin tonic

Sabino Díez, foto de El Comercio.

Sabino Díez es el barman estrella de los premios Princesa de Asturias. Dice que cuando conoce a una persona, sabe qué trago debe prepararle. En mi caso, prepararía un gin tonic especial, según indicó sin dudar ni un instante cuando le pregunté.

Estábamos en el enorme vestíbulo del Hotel de la Reconquista, la mañana de la ceremonia de entrega de los premios Princesa de Asturias 2015. El diario El Comercio le había dedicado a Sabino la contratapa y en cuanto se acercó aproveché para felicitarlo. Lo vi conmovido, y me contó una anécdota de un familiar (un hermano quizás, pero mi memoria me falla en este punto). Su, digamos, hermano, es odontólogo, pero además tiene afición por la pintura y suele realizar retratos. Pero es incapaz de pintar un rostro si antes no se toma un tiempo para conocer al retratado. “Me sucede lo mismo con las bebidas”, me dijo entonces Sabino, “me apasiona mi profesión, y lo que más me gusta es que cuando logro conocer a alguien, de inmediato sé qué bebida debo prepararle”. Sigue leyendo Gin tonic

¿Ciudad del futuro?

Sello postal conmemorativo del centenario de la fundación de La Plata
Sello postal conmemorativo del centenario de la fundación de La Plata

Los platenses tenemos impresas en nuestros genes las ideas de modernidad, de progreso, de futuro. La novedad de que una ciudad se podía construir a partir de una idea dibujada en un plano y no sobre la acumulación fortuita y caótica de vecindades quizás sea el origen de esta seña de identidad.

También contribuyó el espíritu higienista y racional de la época, personalizado en Pedro Benoit y en el trazado simétrico de la nueva urbe, con amplias calles y avenidas, parques y plazas dispuestos a intervalos regulares, y diagonales que desde siempre los lugareños entendimos como atajo y los extranjeros como laberinto.

La inauguración del alumbrado eléctrico en 1886 -primera ciudad en Sudamérica en contar con ese servicio-, o los experimentos para propulsar el tranvía con electricidad en 1892, y la obtención de la medalla dorada en la categoría “Ciudad del Futuro” en la Exposición Universal de París de 1889 también contribuyeron a fortalecer la imagen innovadora que los platenses tenemos de nuestra propia ciudad.

Lo cierto es que más acá de esas marcas tan lejanas en el tiempo y tan vinculadas al nacimiento de la ciudad, poco hemos hecho los platenses para seguir mereciendo nuestra propia fantasía de ciudad modelo. La destrucción del transporte público que comenzó con el desmantelamiento del tranvía en la década del 60 pero se profundizó ya entrado el siglo 21, el crecimiento caótico de la periferia, las políticas erráticas de planificación urbana, el tránsito vehicular desbordado que hace que nuestras calles sean de las más peligrosas del país si miramos las estadísticas de accidentes de tránsito con lesiones graves y muertes, la peśima calidad en la provisión de los servicios básicos, entre otros, han dejado a la ciudad del futuro en la categoría de mito fundacional del que, a pesar de todo, todavía alardeamos.

En este contexto, se producen debates incomprensibles. En todo el mundo, una de las principales tendencias vinculada a la mejora de los ámbitos urbanos está relacionada con la ampliación de la superficie del espacio público destinado a la circulación de peatones, ciclistas y transporte masivo de pasajeros, en detrimento de la circulación de vehículos particulares cuyo uso se desalienta de manera creciente. En La Plata, hace una semana que venimos observando una discusión absurda por la eliminación de cuatro o cinco sitios de estacionamiento debido a la ampliación de una vereda en una de las zonas con mayor tránsito peatonal.

Para calificar esta pretensión se han utilizado adjetivos tales como “disparate”, “atropello” y “mamarracho”. ¿Defender cuatro o cinco espacios de estacionamiento vale el empleo de semejantes calificativos? ¿Puede alguien construir una épica por la defensa de un lugar para estacionar vehículos particulares?

Pero no termina allí el pretendido disparate: la ampliación de la vereda se realiza en el frente de un establecimiento educativo: la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de La Plata.

Es importante señalar que quienes se escandalizan no sólo priorizan un puñado de espacios de estacionamiento por sobre la seguridad y comodidad de los peatones, incluyendo los miles de jóvenes que cursan sus estudios, sino que además el estacionamiento en ese sitio está claramente prohibido por la legislación vigente: “No se debe estacionar ni autorizarse el mismo […] Frente a la puerta de hospitales, escuelas y otros servicios públicos, hasta diez metros a cada lado de ellos, salvo los vehículos relacionados a la función del establecimiento […]” señala sin ninguna ambigüedad el Decreto Provincial 40/07, así como la Ley Nacional 24.449.

¿Es acaso la primera vez que algo así sucede en la ciudad de La Plata, y por eso tanta consternación? En absoluto, en calle 8 de 46 a 51 y calle 12 de 54 a 60, por citar los dos ejemplos más emblemáticos, se ha realizado la misma operación de ampliación de veredas a expensas del estacionamiento vehicular, de manera mucho más extendida, con obvios beneficios tanto para los peatones como para la actividad comercial. También existen los ejemplos contrarios: veredas que se han reducido para priorizar a los vehículos particulares, en una operación que sí debería ser considerada ridícula y escandalosa: en hoteles, escuelas privadas y oficinas públicas que no voy a tomarme el trabajo de enumerar pero que están a la vista de todos.

Mucho se insiste en que no sólo se quitan estacionamientos, también se restaría espacio para la circulación vehicular. Nada más falso: en todo caso eso sucede por el estacionamiento irregular de taxistas y particulares que antes se hacía en doble fila y ahora junto a la nueva vereda. Nada ha cambiado en ese sentido. Y vale recordar que la parada de taxis se encuentra a la izquierda de manera excepcional y provisoria hasta la finalización de las obras que se están realizando sobre la derecha.

Los indignados la han llamado “vereda VIP”. Lo que suelo observar es que la mayor parte de los transeúntes que la utilizan son estudiantes universitarios, jubilados que van a cobrar su pensión al Banco Nación y personas de condición humilde que también se acercan al Banco a retirar su ayuda social. Enhorabuena que a todos ellos se los considere “personas muy importantes”.

A menos que decidamos ir de manera definitiva por el camino que señala uno de los lectores que comenta en la nota del 19 de febrero del diario “El Día”: “… en estos tiempos que el parque automotor como la ciudadanìa aumentó en forma desproporcionada, se debería sacar a todas las veredas de la ciudad 2 metros…”. Hagámoslo, y entonces, de una vez y para siempre, desterremos de nuestra identidad platense la fantasía hipócrita de ciudad modelo.

La gran estafa (celular)

Que las empresas que proveen el servicio de telefonía celular en Argentina no parecen estar a la altura de lo que publicitan no es ninguna novedad: el servicio es malo, caro y obsoleto, en el mejor de los casos. Mantener una conversación telefónica con una calidad razonable es la excepción y no la regla, los servicios de datos son de una pobreza ridícula y la atención al cliente es una pesadilla kafkiana.

"-first-telephone-call-" by Anasalialmalla - Own work. Licensed under CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:-first-telephone-call-.jpg#/media/File:-first-telephone-call-.jpg
“-first-telephone-call-” by Anasalialmalla – CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons 

No por casualidad los reclamos sobre telefonía celular lideran todos los rankings de las oficinas de Defensa del Consumidor. En este escenario de enorme mediocridad, se cuela de manera casi inadvertida la pobre oferta de equipos que además se venden en condiciones inexplicables. En efecto: un celular LG G3 en la tienda online de Movistar Argentina cuesta, al día de hoy, $ 8.299, siempre que uno tenga un contrato con esa empresa. En cambio, en la tienda de Movistar España, ese equipo cuesta € 359 si uno tiene contrato o € 419 libre. Pongan la cotización del Euro y los gastos adicionales que deseen: no hay forma de explicar cómo € 359 se hacen $ 8.299. ¿Costos de importación? También los tienen en España: el equipo se fabrica en Corea del Sur. Sigue leyendo La gran estafa (celular)

Servicio a la comunidad

contramanoSeñora o señor conductor, señor chofer de camiones que llevan mercadería al súper del barrio, señor chofer de recolección de residuos, público en general: si encuentra en su camino una señal como la de la foto (un rectángulo blanco sobre un disco rojo), significa que usted no puede avanzar en esa dirección.

Quizás el funcionario que dio por aprobado su examen de conducir  no le preguntó y usted no lo sabía; en ese caso le damos la oportunidad de decubrirlo en estas líneas: ese cartel indica “no entrar”, “no avanzar, “contramano”, etc.

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Lo último en salsas para pollo al horno

No es la pretensión de este blog convertirse en una colección de recetas de cocina. No podría: no tengo tantas ni son tan buenas.

Pero las redes sociales han matado a los blogs: si tengo algo breve para decir, lo twiteo. Si no es tan breve, lo comparto en Facebook. Y pocas veces uno tiene el tiempo, las ganas y el tema para escribir algo que exceda esas dimensiones estandarizadas. Sigue leyendo Lo último en salsas para pollo al horno

Había una vez un aljibe…

aljbe de city bell
Aljibe de City Bell

Pensé en sacarle una foto al histórico aljibe de Pellegrini y las vías, en City Bell. No sabía que sólo quedaban escombros. El aljibe tenía aproximadamente 130 años y servía al apeadero del tren antes de que el pueblo fuera pueblo y siquiera hubiera estación. El aljibe, ya maltrecho, había sido declarado de valor histórico y cultural hace poco más de dos años. Pero para qué sirven esas declaraciones si no existe ninguna acción concreta para prevenir mayores daños y reparar los existentes.

Al parecer, el aljibe habría sido destruído hace un par de meses. Aunque si la de El Día es la foto de la “destrucción total”, deberían verlo ahora, reducido a una pila de escombros.

Danger: lateralidad cruzada.

En una visita al optómetra, me enteré que tengo lateralidad cruzada: todo mi cuerpo está dominado por el lado derecho (brazo+mano, pie, oído), excepto por el ojo. Parece ser que mi ojo izquierdo es el más hábil y comanda la forma en que miro el mundo.

Con cierta curiosidad, busqué en Google y me encontré con cientos de páginas donde se hablaba del “problema” de la “lateralidad cruzada”, con referencias a dificultades escolares, problemas de sociabilidad, confusión para los cálculos matemáticos, incluso gurúes que auguran que los niños en esta condición “nos van a dar problemas de lectoescritura, por el bajo dominio viso-espacial que poseen”.

Pues bien, yo me enteré ahora, a los 43 años. Y aprendí a leer y escribir cuando estaba en el jardín de infantes, tengo facilidad para las matemáticas, cursé mis estudios primarios, secundarios y universitarios con buenas notas -sin exagerar, por supuesto-, no creo tener problemas de relación y como si fuera poco, me siento una persona feliz la mayor parte del tiempo (no de los últimos tiempos, sino de la mayor parte de mi vida).

Así que si un psicólogo, pedagogo o chamán te alerta porque tu hijo tiene lateralidad cruzada, decile que se vaya a prometer tormentas a otro lado.

Alitas de pollo al horno: la receta definitiva

Alitas de pollo al horno

De todas las opciones de comida chatarra, la única que me gusta es Kentucky’s Fried Chicken (KFC). Como consecuencia de un postulado poco conocido de la vieja Ley de Murphy, sucede que KFC es la única de todas las grandes franquicias de comida chatarra que no tiene presencia en Argentina: hay McDonalds por doquier, BurgerKings en todo lados, pero ni un solo KFC.

No sorprenderá, entonces, que cada vez que viajo al exterior, busque un KFC y disfrute esa piezas pringosas de pollo que aquí se me niegan. Pero sucede que, en ocasiones, tampoco tenemos un KFC a mano en nuestra ruta viajera y decidimos probar restaurantes KFC like. En circunstancias como ésa descubrí las Buffalo Wings: alas de pollo deliciosas que según el lugar se hacen fritas o al horno y que tienen un poder adictivo similar -o incluso superior- al KFC.

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