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El teniente Origone ataca de nuevo

aeromodelismo

No, no se trata de un militar nostalgioso intentando atajos violentos para llegar al poder: es el nombre de uno de los más populares planeadores de madera balsa. Cuando uno era chico hace treinta años e intentaba construir un avioncito, lo habitual era comenzar con el espantoso Dédalo, que consistía en unas pocas tablas de madera balsa y un contrapeso en la nariz. El único desafío en la construcción del Dédalo consistía en lograr que las alas tuvieran el ángulo adecuado.

Si uno demostraba el suficiente entusiasmo y lograba convencer a sus padres para que insistieran en su papel de mecenas aeromodelistas, lo natural era ascender al teniente Origone, cuyas alas se construyen con costillas de madera y se recubren de papel, sofisticación que seducía desde que uno extendía el plano sobre el tablero.

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Buenos vecinos

Hace unos trece años que me mudé a la casa donde hoy vivo: un barrio tranquilo, de casas bajas y jardines prolijos. En este barrio hay una pequeña iglesia, a unos cien metros de mi casa, de una religión cristiana no católica que no sé identificar con precisión.

Me enteré de la existencia de esta congregación cuando a los pocos días de mudarme a mi nueva casa alguien tocó el timbre, un sábado a media mañana. Era una pareja -de mujeres o de hombres, siempre recorren el barrio de a parejas y esas parejas sólo se componen de dos mujeres o bien de dos hombres-, que ofreció conversar acerca de la Biblia. Me negué con amabilidad, insistieron en dejarme unos folletos y se retiraron. Pensé que sería un episodio aislado, sin embargo desde entonces, y por un lapso de unos once años, de manera sistemática y periódica, volvieron los fieles a tocar el timbre de mi casa al menos una vez cada quince días.
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Clase de tango

Cuando el lider del grupo Guardia Tanguera señaló que debíamos olvidarnos del “paso básico”, debo confesar que me sentí aliviado: el “paso básico” en el tango es una figura que consta de ocho pasos, por más básico que sea se empeña en enredar la piernas torpes de este servidor y fracasa antes de comenzar todo intento de recibirme de porteño.

Pero esta vez, en el patio del rectorado de la Universidad Nacional de La Plata, el profe arrancó derribando un mito: “El paso básico”, dijo, “no es obligatorio, es sólo una figura más de las que hay tantas en el tango. De hecho”, agregó, “es muy difícil utilizar el paso básico en una milonga concurrida: uno suele estar más concentrado en no chocar con otras parejas”.
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Patriotismo acomplejado

Hoy se recuerda la muerte de Manuel Belgrano, prócer de la independencia de la Argentina y creador de la bandera, símbolo máximo de la patria que nacía en los diez últimos agitados años de su vida.

En su honor se celebra el Día de la Bandera, y en consecuencia las tapas de todos los diarios reflejan la presencia de la bandera más larga del mundo en los actos previstos. Una bandera de 13.000 metros de largo.
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La lucha de las mujeres

Menos mal que una propaganda de shampoo me acaba de desasnar y ahora sé cuál ha sido la lucha más importante en la historia de las mujeres.

No, no ha sido la lucha contra la esclavitud (que en algunos tiempos y lugares asumía formas mucho más crueles que la esclavitud de los hombres). Tampoco la lucha por los derechos civiles, ni menos aún por el trabajo digno. No ha sido por la igualdad de derechos y de trato, pero tampoco ha sido por los derechos sexuales y reproductivos…
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Secuestro virtual

La historia se repite con leves modificaciones todo el tiempo: llaman a tu casa, indagan con poca sutileza acerca de la composición familiar y luego (en el mismo o en otro llamado) afirman que justo ese miembro de la familia que no se encuentra en la casa está secuestrado y a veces malherido, y que el pago de un rescate con lo que tengas en ese momento es la condición para liberarlo.

El secuestrado, ingnorante de la situación, está fuera de casa pero por los motivos más triviales (trabajando, en una fiesta, haciendo mandados, o simplemente ya se ha independizado y no vive más allí).
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Capitalismo infantil y fiestas salvajes

“Las fiestitas infantiles son la expresión más acabada del capitalismo salvaje”, decretó un amigo mientras se abalanzaba sobre unas papafritas. Por supuesto, estábamos en la tradicional mesa “de los grandes” de un cumpleaños infantil mientras a pocos pasos el animador se ganaba esforzadamente unos dineros con distintas habilidades circenses.

Qué lo tiró, pensará más de uno, ¿no será mucho? Es probable. Sucede que el amigo en cuestión es escritor y su profesión le impone el mandato de ser original. Como casi todos los rasgos profesionales, se ha extendido sobre su carácter como una mancha de aceite y luego de varios años de darle al teclado, ahora siente que debe ser original siempre. No podía decir “qué lindas las fiestitas infantiles”. Tampoco “las fiestitas infantiles me aburren a morir”. No, él tenía que decir algo así como “las fiestitas infantiles son la expresión más acabada del capitalismo salvaje”
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Desastre ecológico

Finalmente la promiscua de nuestra gata tuvo sus hijos y el ecosistema hogareño se fue al carajo -nuevamente.

Para más detalles: los gatitos son nada menos que seis y la gata eligió de padrillo al gato más feo y berreta del barrio -lo que me recuerda cierto aspecto incomprensible del alma femenina-, circunstancia que hará mucho más difícil encontrar hogares dispuestos a adoptarlos.
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