Desagravio a Jean Rostand

Por las redes sociales, impulsada por militantes opositores al derecho al aborto, circula una supuesta cita de un tal Jean Rostand, “biólogo y premio Nobel”. La cita es la siguiente:

“En la primera célula constitutiva de la persona humana, es decir en el óvulo fecundado, existe un ser humano”

A ninguno de los que multiplican esta cita por el ciberespacio se les ocurrió revisar la lista de premiados. Hubiera encontrado que ningún Jean Rostand recibió jamás el premio Nobel, en ninguna categoría.

Pero sí existió un Jean Rostand biólogo, escritor e historiador francés, que fue protagonista del episodio clave para la despenalización del aborto en Francia: el proceso de Bobigny.

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Nacimiento de una supernova

Víctor Buso, astrónomo rosarino.

O cómo un relato atractivo multiplica el impacto de la ciencia.

Hace dos años un astrónomo rosarino descubrió y documentó, por primera vez, el nacimiento de una supernova. El artículo que reporta este hallazgo, liderado por científicos de la Universidad Nacional de La Plata y @CONICETLaPlata, en apenas una semana ha tenido un impacto con pocos precedentes.

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Palabra del Doctor

A partir del increíble partido de ayer entre el Barcelona y el Paris Saint-Germain, veo que muchos medios están recordando “remontadas” históricas del fútbol. Como el blog es servicio, les mando un ayudamemoria de algunos partidos épicos:

  1. Estudiantes – Platense, 3 de agosto de 1967 en el estadio de Boca por la semifinal del Torneo Metropolitano. Estudiantes perdía 3-1 y jugaba con 10 jugadores desde los 30′ del primer tiempo, pero hace tres goles en 15 minutos y con el 4 – 3 se abre camino hacia el primer campeonato de su historia rompiendo la hegemonía de los llamados “grandes”.
  2. Estudiantes – Gremio, 8 de julio de 1983 por la semifinal de la Copa Libertadores. Perdía 3 – 1 y con 4 (cuatro) jugadores menos (expulsados Ponce, Trobbiani, Camino y Tévez) empata 3 a 3.
  3. Estudiantes – Sporting Cristal, 21 de febrero de 2006 por la Copa Libertadores. Luego de perder el primer tiempo por 3 – 0, gana el partido por 4 – 3 con goles de Calderón, Pavone y Lugüercio.

Hasta que no termina, no termina. Palabra del Doctor.

Frito, no freído

Estimados señores de Food Network: sepan que tienen un pésimo doblaje.

“Entrée” no es “entrada”. Es “plato principal”.

“Appetizer” es “entrada”, no “aperitivo”. “Aperitivo” es la bebida que se toma con la entrada.

Cuando se habla de comida, “suave” es una pésima traducción de “soft”. En este caso, la traducción correcta es “tierno”.

El pollo no está “freído”, sino “frito”. Según los cráneos de la RAE, el horrible “freído” sólo se admite cuando el participio pasado no es usado como adjetivo -aún así es un espanto de palabra, hagan el favor de evitarla en cualquier caso.

Señores de Food Network: ustedes son un de los poquísimos motivos por los que mantengo mi abono a la TV por cable. Media pila, por favor.

Tetas

Las tetas del verano no han sido, esta vez, las de alguna vedette llenando la pantalla de TV en primer plano para su posterior repetición al infinito en programas de chimentos, noticieros, revistas de actualidad y suplementos de espectáculo; sino la de tres jóvenes cuyo nombre no se conoce -y sus tetas, vaya paradoja, tampoco, gracias a una prolija edición sobre los videos improvisados que recogieron la escena-, tres jóvenes, decía, que decidieron desabrocharse el corpiño en una playa de Necochea, para escándalo e indignación de la familia argentina reunida en el balneario de marras.

alguien quiere pensar en los niños? Seguir leyendo Tetas

Gin tonic

Sabino Díez, foto de El Comercio.

Sabino Díez es el barman estrella de los premios Princesa de Asturias. Dice que cuando conoce a una persona, sabe qué trago debe prepararle. En mi caso, prepararía un gin tonic especial, según indicó sin dudar ni un instante cuando le pregunté.

Estábamos en el enorme vestíbulo del Hotel de la Reconquista, la mañana de la ceremonia de entrega de los premios Princesa de Asturias 2015. El diario El Comercio le había dedicado a Sabino la contratapa y en cuanto se acercó aproveché para felicitarlo. Lo vi conmovido, y me contó una anécdota de un familiar (un hermano quizás, pero mi memoria me falla en este punto). Su, digamos, hermano, es odontólogo, pero además tiene afición por la pintura y suele realizar retratos. Pero es incapaz de pintar un rostro si antes no se toma un tiempo para conocer al retratado. “Me sucede lo mismo con las bebidas”, me dijo entonces Sabino, “me apasiona mi profesión, y lo que más me gusta es que cuando logro conocer a alguien, de inmediato sé qué bebida debo prepararle”. Seguir leyendo Gin tonic

¿Ciudad del futuro?

Sello postal conmemorativo del centenario de la fundación de La Plata
Sello postal conmemorativo del centenario de la fundación de La Plata

Los platenses tenemos impresas en nuestros genes las ideas de modernidad, de progreso, de futuro. La novedad de que una ciudad se podía construir a partir de una idea dibujada en un plano y no sobre la acumulación fortuita y caótica de vecindades quizás sea el origen de esta seña de identidad.

También contribuyó el espíritu higienista y racional de la época, personalizado en Pedro Benoit y en el trazado simétrico de la nueva urbe, con amplias calles y avenidas, parques y plazas dispuestos a intervalos regulares, y diagonales que desde siempre los lugareños entendimos como atajo y los extranjeros como laberinto.

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Apuntes de viaje: la sangre de Cristo.

Los típicos regalos de un argentino para sus amigos de otros países son alfajores, dulce de leche y vinos. No es casual que estos tres rubros ocupen una importante superficie en el Free Shop de la sala de embarque del aeropuerto de Ezeiza. Si se fijan, en el Free Shop de la salida casi no existen estos rubros, y la delantera la toman los chocolates, los perfumes y el whisky.

Muchísimas veces he transportado una o dos botellas de vino para regalar. Antes del 9/11, lo habitual era que uno llevara esas botellas consigo en la cabina para evitar accidentes. Es sabido que los muchachos que realizan la estiba del equipaje, en su entusiasmo, muchas veces pueden manipular de manera un tanto brusca las valijas. A partir de las medidas de seguridad que trajo la caída de las torres esto ya no es posible -me refiero a llevar las botellas en la cabina, no a la forma en que se desempeñan los compañeros que se ocupan del equipaje. Probablemente los aviones viajen más seguros, pero el vino -y la ropa que comparte con él la críptica intimidad de la valija- ya no.

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Apuntes de viaje: American Airlines y su servicio sudaca

El servicio de a bordo de clase económica de cualquier vuelo de American Airlines entre Sudamérica y los Estados Unidos es deplorable. Compite en este rubro cabeza a cabeza con United Airlines, pero lo de AA parecería ser aún más decadente. El vuelo 996 Buenos Aires – Dallas es operado por viejos Boeing 777 que claramente han sido reciclados desde rutas de mayor prestigio porque aún conservan el equipamiento que hacia principios de los años ’90 era moderno: minúsculas pantallas individuales de baja definición y un curioso botón en cada apoyabrazos con el ícono de un teléfono de línea que dice “FAX”. El control de la pantalla está embutido en la parte superior de los apoyabrazos, con lo que si uno apoya los brazos, otorgando sentido pleno al nombre de dichos objetos, activa los botones del control y la pantalla hace cosas inesperadas… como encenderse, por ejemplo, mientras uno intenta pegar un ojo.

¿Fax?
¿Fax? ¿En serio?

La comida ocasionaría más de una revuelta carcelaria de ser servida a los presidiarios. El tradicional “chicken or pasta”, dependiendo de la opción del pasajero, se traduce en unos diez o doce macarrones pegoteados en una salsa reseca, o cinco o seis trocitos de pollo perdidos en un puñado de arroz fino y también reseco. El vino tinto viene en un garrafón de al menos litro y medio, invitando a no pedirlo. El desayuno consiste en un croissant reseco -uno comienza a distinguir un patrón en todo esto- acompañado por una pastilla de manteca y otra de queso untable para matizar la falta de humedad de la masa.

El avión conserva un atavismo bastante extraño de ver en estos días: una cabina para descanso de la tripulación, plantada en el medio de la clase económica, en un lugar donde aviones similares suelen tener baños. Por supuesto, nunca la vi utilizarse, pero reduce a sólo cuatro los baños disponibles para 194 pasajeros en un vuelo de 11 horas. Comienzo a pensar que quizás haya un motivo para disminuir las raciones de comida al mínimo.