Quizás el primer conflicto documentado entre la industria cultural y un grupo heterogéneo que hoy en honor a la brevedad (pero no a la exactitud) sería estigmatizado con el nombre de “piratas”, haya tenido lugar en Gran Bretaña a fines del siglo XVII. La imprenta de tipos móviles, popularizada y perfeccionada luego de algunos siglos, permitía la producción seriada de libros; el avance de la alfabetización junto al desarrollo de determinados sectores sociales (una burguesía floreciente, una burocracia gubernamental en expansión) dio paso a un mercado ávido de estos bienes sofisticados.
En aquel entonces los editores londinenses reclamaban derechos exclusivos de publicación a perpetuidad cuando adquirían un original. Pero lejos de Londres otros imprenteros ignoraban este novedoso reclamo y ponían a la venta los mismos libros a un precio que no incluía el impuesto monopólico que se cobraba en la metrópolis.
Fue el sábado pasado, 26 de abril. Facundo García, de Página/12, me pidió unas breves líneas para acompañar una nota conmemorativa. No se me da muy bien la síntesis, pero traté de cumplir: Continuar leyendo →
Aquél magnífico conductor de Televisión Registrada devenido en ignoto legislador, Claudio Morgado, está impulsado el tratamiento de un proyecto de ley que impondría un canon a todos los medios de almacenamiento digital.
La idea es la siguiente: como las personas -aún cuando compran un CD en una tienda oficial- tienen la pésima costumbre de digitalizar la música y pasarla a distintos medios -discos rígidos, pendrives, reproductores mp3, otros CDs antes vírgenes, etc.-, se propone gravar con un impuesto a todos esos medios de almacenamiento digital para crear un Instituto Nacional de la Música que reparta ese dinero entre los artistas. Continuar leyendo →
Y continúa: Jeffrey Howell “quemó” canciones de sus discos para usar en su PC y su reproductor digital: no lo enjuician por subir temas a la red sino por realizar “copias no autorizadas”. Continuar leyendo →
Vía Enrique Dans encuentro este pequeño corto que sirve para desintoxicarnos un poco de esa propaganda que precede a cada película en DVD y que intenta equiparar a quien comparte música o películas con algún peligroso asaltante de antifaz en el rostro y pistola en mano.
Sigue la ofensiva por endurecer las restricciones de copia de bienes intangibles -a pesar de lo impracticable y fascista que devendría cualquier intento efectivo de control. El protagonista de hoy no es la industria musical o cinematográfica, sino la Ford Motors Company, que ha reclamado los derechos de cualquier foto de un automóvil Ford -aunque se trate de tu propio auto. (Vía SlashDot) Continuar leyendo →
Las regulaciones de patentes, copyright y derechos de autor, derechos de obtentor, marcas, denominaciones de origen, etc, tienen cada vez más incidencia en nuestra vida cotidiana. Patentes que condicionan nuestro acceso a medicamentos, semillas, tecnologías diversas e incluso la vida, criminalización de la distribución de música, libros, películas o software, restricciones en el acceso a la cultura, todo este tipo de regulaciones se negocian en foros como la OMPI o la OMC y luego se integran en los capítulos de “Propiedad Intelectual” de los Tratados de Libre Comercio o en los Acuerdos de Inversiones. Continuar leyendo →
El Director General de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) nos recuerda, en un texto dedicado al Día de la Propiedad Intelectual, que el lema de su organización para este año es “Fomentar la Creatividad”, y provee ejemplos de maneras en las que distintas formas de “propiedad intelectual” actúan como incentivos. Sin embargo, la tragedia de los ejemplos que la OMPI calla es mucho más elocuente que la promesa de aquellos cuyas loas canta.
OMPI menciona que el derecho de autor permite a algunos músicos proyectar sus obras a todo el mundo, pero olvida decir que difundirlas a través de redes peer-to-peer (P2P) como Bittorrent puede ser mucho más eficaz a ese fin que el recurso de someterse a las condiciones leoninas de las discográficas, las que toman control de dónde y cómo se difundirá la música, pagan regalías misérrimas (cuando las pagan), y por lo general sólo publican obras una vez que sus autores les ceden sus preciosos derechos patrimoniales sobre ellas. Continuar leyendo →
Hace tiempo que los lobbistas del Primer Mundo llegan a nuestras tierras para promover mayores restricciones sobre los llamados derechos de propiedad intelectual (en particular, regímenes más severos de copyright), medios de control de contenidos más invasivos y adopción de mecanismos tecnológicos y legales de prohibición de copias digitales sobre contenidos diversos como música, multimedia, literatura o software.
Hace unos días le tocó a la TV digital (que aún no existe), y ahora es el turno de Jonathan Band, abogado especializado en copyright e Internet que participó en la elaboración de los borradores de la Digital Millenium Copyright Act (Acta de Derechos de Autor para la Era Digital), ley norteamericana que ha recibido el repudio de organizaciones como la Electronic Frontier Foundation con serios cuestionamientos acerca de sus objetivos como de su proclamada eficacia: Continuar leyendo →
Sigue la campaña de mentiras y desatinos de CAPIF. Ya no les alcanza con repetir el latiguillo insoportable de “compartir música es una actividad criminal”. Ahora escudriñan la intimidad de los usuarios de internet y se meten en sus celulares[1], sin ninguna autorización, sólo para enviar un mensaje de reminiscencias mafiosas: “nosotros sabemos quién sos y sabemos además que vos bajás música”.
La gacetilla de prensa explica de qué se trata: “Desde el mes de agosto, 60 mil mensajes instantáneos son enviados semanalmente a usuarios argentinos de las distintas redes utilizadas por sistemas de intercambio de archivo tipo p2p, como son Limewire, E-mule y Kazaa”. También reproduce el texto completo del mensaje enviado, cuyos párrafos sobresalientes son: Continuar leyendo →
Vale Chumbar es un blog de fútbol muy activo, que sigue con particular atención el campeonato de fútbol argentino de primera división aunque también suele haber notas del fútbol europeo y sudamericano.
Uno de los atractivos más importantes del blog era que luego de cada fecha del campeonato, uno podía ver los goles en un video tomado de You Tube, servicio muy apreciado sobre todo por los argentinos repatriados por el mundo. Y lo digo en pasado porque el 8 de agosto los responsables de Vale Chumbar recibieron un email de Torneos y Competencias SA donde amablemente les pidieron que dejaran de hacerlo. Continuar leyendo →
Entre las metáforas predilectas de los militantes por el software libre siempre ha estado aquella de la cocina: imaginemos que las restricciones del copyright se aplicaran a las recetas de cocina tal como se hace con el software. El arte de cocinar una milanesa no se podría enseñar ni reproducir sin pagar al dueño del copyright. Absurdo.
Pues bien, esa metáfora ya no sirve: nos enteramos por nuestra amiga Beatriz Busaniche que un chef alemán, a cargo de la cocina del restaurante La Pérgola, en Roma, ha solicitado copyright para sus recetas, y como nunca falta un roto para un descosido (decía mi abuela), la SIAE (la entidad de gestión de derechos de autor en Italia) ha comenzado a considerar seriamente el tema. Ya me imagino la publicidad en tono catástrofe: “Piratear recetas es un delito”.
Si bien los comentarios corrieron por la web, no puedo resistir la tentación de escribir algo más acerca de la polémica decisión del Papa Ratzinger publicada ayer en Clarín. Resulta que el Vaticano ha decidido aplicar a rajatabla el cobro de derechos de autor por toda publicación de textos de la Iglesia que tengan cincuenta años o menos.
Todo comenzó con la publicación por parte de una editorial de Milán de una guía sobre el nuevo Papa que incluía la transcripción de dos de sus homilías. Al poco tiempo le llegó a la editorial una factura del Vaticano por quince mil euros en concepto de derechos de autor del Papa, tres mil y pico por gastos legales y la exigencia de pagar el 15% del precio de tapa por cada ejemplar vendido. Continuar leyendo →
Durante muchos años lo hicieron a escondidas: por ejemplo, las sucesivas reformas “Mickey Mouse” a la legislación norteamericana, llamadas así debido a que cada vez que el ratoncito estaba por entrar en el dominio público una modificación legislativa le regalaba años de gracia a la Walt Disney Co., eran el resultado de gestiones con toda seguridad importantes pero siempre discretas.
Ahora la industria y los legisladores han perdido toda timidez: San Bulte, miembro del congreso canadiense y en medio de un escándalo por recibir el apoyo de los lobbies empresarios a favor del endurecimiento de las leyes del copyright, dice con toda franqueza: “¿Como se supone que debo conseguir dinero? Esta gente me sostiene económicamente por mi postura con respecto al copyright, estoy siendo completamente transparente”.
Dos protagonistas tiene esta historia, y un tema recurrente: el desatino nuestro de cada día acerca de los derechos de copyright.
Uno de los protagonistas es Hernán Casciari, escritor conocido en el mundo de los weblogs; y el otro es Beto Casella, periodista de chimentos y conductor del programa “Bien levantado” en la radio Mega. Continuar leyendo →