La informática: esa ciencia oculta para la escuela media

Mañana le toman examen de informática a mi hija de doce años. Temas del examen: qué es un byte, cómo cambiar el fondo de pantalla, cómo cambiar la apariencia del escritorio, por supuesto estas últimas tareas sobre Windows.

La verdad es que estoy consternado. En los últimos cuatro años hemos pasado por tres escuelas muy distintas entre sí y una de las pocas cosas en las que se parecen es en su completa perplejidad frente al desafío de articular educación e informática cuando se trata de niños que no son ni tan niños ni tan adultos. Porque con los chiquitines del preescolar se hacen cosas interesantes -cuando se dispone de computadoras en la escuela, algo bastante infrecuente-, y con los jóvenes de la universidad, cada carrera de informática tiene objetivos razonablemente precisos y una currícula más o menos adecuada.

No sucede lo mismo cuando los alumnos tienen entre diez y diecisiete años. Y las experiencias escolares por las que hemos atravesado junto a mi hija, me permiten suponer que no se trata de un problema particular de una escuela sino de una dificultad inherente al sistema educativo.

La primer escuela tomaba a las computadoras como un elemento extraño. Al fin y al cabo quizás fuera la actitud más lógica, se trataba de una escuela experimental, no graduada, con una fuerte inclinación a la expresión artística. Además había poco espacio para plantear nada: pese a ser una escuela pública el mensaje permanente era “tómalo o déjalo” respecto de cualquier observación crítica de sus métodos, usos costumbres.

Esa impermeabilidad que cada tanto tenía consecuencias traumáticas en miembros de la comunidad educativa, nos llevó a buscar nuevos rumbos y pasamos a una escuela privada, de jornada completa y aranceles prohibitivos. La nueva escuela tenía una actitud distinta frente a las computadoras: su aula de modernas PCs con conexión a internet parecían demostrarlo. No daba la misma impresión, sin embargo, el profesor de informática. Hubo un semestre completo en que la tarea de informática fue crear cuentas de email en servicios como Hotmail o Yahoo. Los chicos, que a la sazón tenían entre diez y once años, tomaban a la clase de informática como un recreo prolongado, pero no por lo divertida sino por lo improductiva. En los recreos, al menos, se intercambian chismes, se celebran noviazgos y se practican habilidades mucho más útiles -en mi época se jugaba a la payana, en la actualidad no estoy seguro, pero no dudo que hay cosas más útiles que crear la enésima cuenta de Hotmail. Daba la sensación que la inclusión de Informática en su currícula respondía más a una necesidad de márketing que a un objetivo pedagógico.

Para el primer año de la Escuela Secundaria Básica (antiguo séptimo grado de la primaria) tuvimos la enorme fortuna de que Sofía ingresara a una escuela de la Universidad. Mi escuela, hace veinte años, y sin dudas una de las mejores instituciones de enseñanza media de la Argentina en muchos aspectos. Una escuela que sigue siendo de avanzada en todos los rubros de la enseñanza, con una fuerte tradición de experimentación pedagógica y con laboratorios de ciencias que aún con equipamiento algo desactualizado, no tienen nada que envidiar a otros de nivel universitario.

El colegio sigue siendo el mismo, es un ámbito muy estimulante para los chicos y no es extraño que sus egresados sean destacados científicos, talentosos artistas, conocidos políticos o simplemente -aunque no menos excepcional- ciudadanos inquietos y comprometidos.

Pero el uso que hacen de la informática es, a pesar de todo esto, pertubador. Combinar en los objetivos de un examen el concepto de byte con la gestión del fondo de pantalla del escritorio de Windows o bien requiere de un esfuerzo creativo que está más allá del alcance de mi comprensión, o es sólo que quien diseñó el examen tuvo la obligación de completar un número determinado de temas, y juntó peras con manzanas para lograrlo. Descubrir en esta disparidad de cuestiones un hilo conductor escapa a mis posibilidades.

En general, el debate en torno a la enseñanza de la informática en la escuela media, reconoce dos vertientes principales: hay quienes sostienen que la informática debe enseñarse y utilizarse como herramienta útil y que escapa a los objetivos y necesidades de una educación general abordarla como ciencia. Por el contrario, hay quienes creen que la enseñanza general debe asomarse a la ciencia de la informática, tal como se hace con química o con historia, porque aunque no sean todos programadores -como no todos serán químicos ni historiadores- los estudiantes deben conocer los fundamentos del mundo que nos rodea. Quizás la respuesta sea que los dos abordajes no son incompatibles: la informática es una herramienta elemental en el mundo de hoy y su influencia en la vida cotidiana hace que sea importante saber qué hay detrás de bambalinas.

Lo grave es que no se hace ni lo uno ni lo otro. Abordar la informática en la escuela con la idea de que es una herramienta que hay que saber usar exige un uso práctico en las actividades cotidianas del aula: aprender a buscar contenidos para las diversas materias de la currícula y seleccionarlos con sentido crítico, elaborar informes con procesadores de texto y planillas de cálculo, diseñar presentaciones para ilustrar la lección de Geografía o de Física. Pero salvo rarísimas excepciones, nada de esto se hace: cuando se cree que la informática debe enseñarse con esta concepción, las computadoras están igualmente reservadas a la clase de informática y el uso del procesador de texto no se generaliza sino que se describe en una cantidad determinada de horas cátedra y concluye con un examen donde a un texto de fantasía hay que darle formato y cambiar el color de fondo de un párrafo seleccionado. Si la informática se limitara a ser una herramienta, el método equivale a enseñar albañilería sin levantar una sola pared.

Es muy raro siquiera que se considere la otra vertiente, y cuando sucede, el intento suele agotarse en intervenciones teóricas desprovistas de toda emoción e interés. Al lado de tres clases consecutivas en las que, lejos de toda computadora, a los estudiantes de doce años les explican -sin éxito aparente- la importancia de la Unidad Aritmético-Lógica y los registros en la CPU, uno redescubre el encanto pedagógico que tenía -y tiene- el Logo como lenguaje de programación a pesar de su antigüedad.

Mientras leía hoy en Elástico un informe sobre el proyecto OLPC (“Una computadora portátil por niño”, por sus siglas en inglés), me ilusionaba con sus efectos, no ya en los niños, sino en los docentes que quizás se vean fuertemente estimulados por la irrupción de una herramienta masiva que instará a cambiar hábitos de enseñanza -y que requerirá de una política especial de capacitación en ese sentido, pero ése es otro tema.

Cuenta ese informe que los portátiles se conectarán entre sí automáticamente, y que los textos de estudio de todas las materias se desarrollarán en un Wiki, que obliga a la tarea colaborativa y crítica; incluirá software para crear y editar música, todo su software será libre con acceso directo al código fuente y a los contenidos para que aquellos niños con una particular inquietud por la informática puedan “hackear” e investigar los programas instalados. En la Argentina en particular, existen grupos de docentes que ya están desarrollando contenidos y herramientas pedagógicas para este desafío, como Gleducar, y existe la esperanza de que este tipo de inciativas les de impulso suficiente como para contagiar al resto del sistema.

En nombre de un padre consternado, ojalá eso suceda pronto.

9 comentarios en “La informática: esa ciencia oculta para la escuela media

  1. Primero que nada me gusto el artículo que escribio, considero que tiene razón en como se deberia de enseñar la informática, por ende me gustaria obtener más información sobre su opinión con respecto a eso, ya que me encuentro realizando mi tesis de grado, pues soy estudiante de EDUCACIÓN INFORMÃ?TICA en Venezuela y mi Tesis se trata de la “importacia que tiene la enseñanza de la informática en la primera etapa de educación basica” eso equivale a niños desde primer grado hasta tercer grado. sin más que acotar, quedo agradecida por usted y espero respuesta pronto. Milagros R.

  2. La enseñanza de la informática ocupa un lugar esencial en la escuela de hoy, por lo cual es muy importante buscar entre todos las vías optimas para desarrollarla.
    En la Universidad Pedagógica de Matanzas, Cuba se desarrolla desde hace 10 años un evento internacional sobre este tema. Los interesados en tener información sobre el mismo pueden escribir al e-mail: riispmtz@ispmtz.rimed.cu.
    Saludos

  3. Hola a todos!
    Ser docente en la Argentina es todo un desafío…
    que acepté y me comprometí hace 20 años.
    Para empezar, informática- computación no existe
    como área curricular en ninguno de los niveles de nuestro sistema
    educativo.
    En los niveles inicial y egb existe tecnología y el título
    habilitante para su dictado es el de profesor de actividades
    prácticas (años atrás se llamaba manualidades)…
    En el nivel medio se denomina “práctica” y
    los títulos habilitantes y supletorios son variados, entre ellos
    profesor de filosofía…
    Dejemos de lado la reestructuración con el polimodal, obsoleto en
    tan corto plazo desde su aparición y los niveles terciario y
    universitario porque son específicos.
    A su vez, son pocos los establecimientos educativos que
    promueven el conocimiento integral de la computación como área de
    la informática y partiendo de sus orígenes en la tecnología.
    Especialmente, desde hace unos años, con la aparición de las
    consultoras informáticas para solucionar el “inconveniente de
    computación” con soft, hard y profesores por módicas sumas…
    La experiencia me ha enseñado a desvincularme del sistema y
    aprender a “escuchar a los alumnos” como también al mercado en el que
    se van a insertar luego de la educación formal; desde sus 3 añitos
    hasta los 18 tienen mucho para enseñar y los docentes para
    aprender.
    Desde el sistema, la clave está en formar docentes y directivos que
    promuevan el desarrollo integral de la persona con un recurso más,
    un producto tecnológico que tiene su historia. “El ser humano no
    relacionarse con lo desconocido” y en este área parece que sí! Los
    profesionales educativos intentan relacionarse con sus alumnos
    sin conocer sus capacidades y habilidades,interes e inquietudes…
    imparten nociones computacionales sin enseñar informática y tecnología…
    por ende no hay coherencia posible, contenidos aceptables y menos que
    menos objetivos a lograr… dónde quedó la inteligencia???
    Así llegamos a la invensión de currículas disparatadas, que mezclan
    peras con manzanas…
    Si bien es dificil llegar a un equilibrio, es necesario que los
    contenidos a “compartir”, en el camino de la enseñanza-aprendizaje
    sobre esta disciplina práctica, sean tanto a cerca de sus orígenes y objetivos
    de su invención hasta su utilización en la vida diaria. Formemos usuarios
    inteligentes que puedan analizar y aplicar la informática y la
    computación en situaciones cotidianas; desarrollando habilidades para
    discernir cuándo, cómo, por qué y para qué. Brindemos a nuestros
    alumnos las herramientas necesarias para interpretar datos, analizarlos,
    convertirlos así en información y al conjugar ésta con su experiencia
    hacerla conocimiento propio!
    Saludos a todos y espero sus comentarios.
    Cecilia.

  4. Hola: soy docente de computación hace 16 años y tengo a cargo 2º y 3º ciclo de E.G.B. estoy de acuerdo con lo publicado en el blog, pero siempre se les recuerda a los chicos que la computadora es un herramienta de trabajo útil, y que no es sólo para jugar y chatear. En lo personal les enseño herramientas básicas de windows, word a partir de 4º grado, PWP a partir de 6º, excel a 7º, al usar las herramientas del programa utilizo temas como: funcionamiento de la pc, como buscar en internet, unidades de almacenamiento, virus, como buscar y pegar imágenes,etc. Les enseño un programa de aplicación con temas informáticos; por ejemplo 9º realiza una presentación en PWP que investigan desde el diskette pasando por el disco rígido, blue-ray y pen drive.
    Hay que darse mucha idea porque lo que funciona un año con un grupo, puede no funcionar otra vez.

  5. Hola soy docente en Informática, con título que lo acredita, y estoy terminando de cursar Lic. en Tecnología Educativa. En cuanto a tu comentario creo que es acertado para una persona que desconoce el interior de la disciplina como es tu caso, y el caso del docente que dicta la asignatura. Ya que no se trata de mezclar los contenidos sino de encontrar sentido en las prácticas, ya que enseñar que es un byte, es dar cuenta de como son las unidades de medida utilizada en una computadora, y da cuenta que es la unidad mínima que pueda almacenar la computadora, un dato. Que se necesita de un usuario responsable para dar significado a esos datos para convertilos en información. La informática esta entre nosotros, negarlo sería una forma de negar la realidad. No es una panacea, pero los docentes deben aprender a utilizarlas a fin de brindar espacio de aprendizaje que promueva en los discentes la apropiación de los conocimientos. Gracias por tu tiempo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *