Si algo no podía faltar en esta bitácora es la conmemoración del centenario de Estudiantes de La Plata.
Un 4 de agosto como hoy, en una modesta zapatería de calle 7 entre 57 y 58, un grupo de jóvenes en su mayor parte estudiantes -de ahí el nombre del club- decidieron fundar un club de fútbol debido a que en Gimnasia y Esgrima no le prestaban interés a la práctica de ese deporte.
Estudiantes fue campeón nacional e internacional tanto en la era amateur como profesional, llegando a su cumbre deportiva cuando se consagró Campeón Intercontinental en el estadio del Manchester United el 16 de octubre de 1968.
Yo nací en esa época en que la ciudad de La Plata respiraba en rojo y blanco, y coleccionaba año tras año sorprendentes éxitos deportivos a los que no se ha siquiera acercado ningún club de los llamados “chicos” y muchos de los grandes aún hoy no han podido igualar, a pesar de este centralismo deportivo que separa cada vez más a poderosos de humildes.
A fines de los setenta, mi tío me llevaba a las plateas de calle 1 y tuve la fortuna de poder disfrutar las últimas gambetas de Juan Ramón Verón, “la Bruja”, autor de aquel gol mítico en Old Trafford. El primer canto de tribuna que grité fue, precisamente, el que decía “si ve una bruja montada en una escoba, es Verón Verón Verón que está de joda”.
Seguí también gran parte de la campaña del 82 y del 83, y luego, por mucho tiempo, no sé bien por qué, dejé de ir, salvo esporádicamente. Hasta que esa larga decadencia que nos depositaría en la B comenzó a agudizarse y la cita del domingo se convirtió en una obligación casi patriótica.
La travesía por el campeonato de ascenso nos llevó a los lugares más insospechados del conurbano bonaerense y del país: estando un día en Necochea con mi cuñado, fervoroso pincharrata, y mi suegro, nos enteramos que por alguna cuestión para nosotros incomprensible de los prestadores locales del servicio de televisión por cable, no se transmitiría el partido de esa fecha. Alguien nos pasó el dato: en La Dulce, una pequeña localidad cercana, se transmitía en directo, y allí fuimos. Como desconocíamos caminos y distancias, salimos apurados previniendo cualquier contratiempo, y llegamos temprano. Entramos al único bar que encontramos, un viejo boliche con mesa de billar, dos flippers rescatados de la historia y un televisor en una esquina. En el bar no estaba ni el dueño. Al rato comenzó a llegar más gente, algunos vestidos con los colores del pincha. Cuando llegó la hora del partido éramos una pequeña multitud en una tribuna improvisada frente a la tele.
Luego de ese campeonato que rompió todos los records de la categoría, nada fue fácil. Pero nunca lo fue para Estudiantes y a pesar de eso siempre se fijó objetivos ambiciosos. Para los que se conforman con poco hay otros clubes deportivos. Este año jugaremos nuevamente campeonatos internacionales gracias a las excelentes campañas del último año. Juan Sebastián Verón ha anunciado su pronto regreso. Calderón volverá a vestir la casaca albirroja. Tenemos un equipo serio y aguerrido, y no faltará magia si es que el Chelo Carrusca y el Principito Sosa dejan definitivamente atrás su historial de lesiones y mala suerte. En el año del Centenario, Estudiantes merece volver a escribir páginas importantes para el fútbol argentino.