
Durante muchos años lo hicieron a escondidas: por ejemplo, las sucesivas reformas “Mickey Mouse” a la legislación norteamericana, llamadas asà debido a que cada vez que el ratoncito estaba por entrar en el dominio público una modificación legislativa le regalaba años de gracia a la Walt Disney Co., eran el resultado de gestiones con toda seguridad importantes pero siempre discretas.
Ahora la industria y los legisladores han perdido toda timidez: San Bulte, miembro del congreso canadiense y en medio de un escándalo por recibir el apoyo de los lobbies empresarios a favor del endurecimiento de las leyes del copyright, dice con toda franqueza: “¿Como se supone que debo conseguir dinero? Esta gente me sostiene económicamente por mi postura con respecto al copyright, estoy siendo completamente transparente�.
Más sobre este tema en El blog de Enrique Dans y en Mangas Verdes.

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